ESCAPADAS (Parte III)

February 4, 2017

4 AMIGAS - 4 DÍAS - 4 BODEGAS

 

El tercer día cayó domingo y como las bodegas de mi lista estaban cerradas aprovechamos para dormir hasta tarde, tomar sol y nadar en la pile del apart. Estuvo bueno porque el lunes nos levantamos bronceadas y llenas de energía para nuestra última jornada, que era doble.

 

Desayunamos buffet y nos despedimos del apart rumbeando para Luján de Cuyo con todas las valijas cargadas en el baúl y Madonna sonando a todo volumen. Estaba nerviosa, la primera cita del día la venía esperando desde hacía meses. Los vinos de Familia Vicentín me gustan mucho, claro, pero mi foco estaba en la persona detrás de ellos; ingeniera agrónoma, enóloga y genia total, con ustedes: Carola Tizio (aplausos de pie).

 

Nos encontramos con ella a las 10:30 am en la bellísima Bodega Budeguer en donde se elaboran los vinos de Vicentín (no se imaginan los paisajes que la rodean y la vista que tiene chicas. Bah no se imaginen nada, miren las fotos de arriba y ya) y luego de saludarnos re buena onda nos llevó directo a un galpón enorme con tanques de acero gigantes por todos lados, cada uno con un cartelito que indica qué vino está guardando en su interior.

 

Carola se puso a contarnos y nosotras a preguntarle. Los Vicentín, una reconocida familia argentina, decidió que además de sus grandes negocios quería algo que realmente les apasione. Y obvio, vino. Al mando de uno de los hijos arrancaron este proyecto allá por el 2010 y como querían hacerlo bien llamaron a la mejor.

 

Carola nació en Mendoza, es hija de un tradicional ingeniero agrónomo de allí y por eso se crió entre viñedos. Por suerte siguió los pasos de su padre y se recibió también de Ingeniera Agrónoma, y además ya que estaba de Enóloga (dos carreras dificilisimas) y como si esto fuera poco por el mismo precio se fue a California a por un master en Viticultura y voilá, triple diplomada. Al terminarlo ya que estaba se quedó trabajando en Napa para aprender un montón de cosas y, según dijo, fue una experiencia increíble pero la tierra tira, por lo que se volvió a su Mendoza natal en donde hoy está al mando de este emprendimiento que le ofrecieron los Vicentín. 

 

En el galpón las cuatro la escuchábamos embelesadas porque tiene una forma de contar las cosas que es super didáctica y a la vez re divertida, y como mientras hablábamos íbamos probando vinazos directo de los tanques, la charla se ponía cada vez mejor.

 

El proyecto, que a esta altura ya es una bodega hecha y derecha y super reconocida en el mundillo, tiene entre otras virtudes las ganas de innovar. Esto le da a ella y al consultor externo, que no es nada más ni nada menos que el mismísimo Paul Hobbs, la libertad de probar cosas nuevas, romper estructuras y animarse. Y así es como lanzan sus vinos fuera de serie, uno mejor que el otro y con esos nombres geniales que nacen de la fructífera mente creativa de Andrés Ridois, el gerente comercial de la bodega que parece que sabe bien para dónde ir. 

 

Cuando terminamos el recorrido donde nos explicó todo el proceso, nos llevó hasta la sala de degustación (de nuevo chicas, lo lindo que es ese lugar, las paredes del primer piso son vidriadas y dan a los viñedos, al laguito y a todo eso que se ve ahí re DIVAIN. Es para quedarse toda la tarde tirada en el sillón leyendo un libro. Y tomando vino, obvio). Ahí junto a la copada total de Marcela (de la Bodega Budeguer) nos tenían preparada una mesa con quesitos, frutos secos y los vinazos top de Vicentín. Me brillaron los ojos cuando ví ahí formaditos a los TRES BANDIDOS, los tenía en la mira hacía un tiempo y ya van a leer por qué.  

 

Con ella en la cabecera cual una Chiqui Legrand joven y canche, fuimos probando cada una de las seis joyas de la foto mientras nos explicaba todo y nosotras como siempre, le preguntábamos un poco más. Eligió para empezar dos vinos emblemáticos de la bodega, por los que se hizo famosa, y cuatro premium alta gama top perlas universales del mundo (se nota que me gustaron?).

 

 

  • Blanc de Malbec: como su nombre lo indica es un vino blanco elaborado con uvas tintas. Tiene la frescura de un blanco con la estructura y la untuosidad de un buen Malbec. Un golazo por donde se lo mire, y único en su formato.

  • Blend de Malbecs: en este también el nombre lo explica todo, es un vino de corte pero del mismo varietal. Así de loco, así de rico. Surgió porque Carola, en busca del mejor malbec de la comarca, encontró varios que le gustaron mucho en diferentes regiones de Mendoza y no se podía decidir. Entonces pensó ¿Por qué elegir uno si puedo elegirlos todos? Y así, luego de 9 meses en barrica, nace este vino que une malbecs de distintos terroirs de Luján de cuyo y Valle de Uco en donde cada uno aporta su nota especial, muy diferente a la de los otros, que hace que el resultado tenga lo destacado de cada zona en un solo malbec. De aromas complejos y buen cuerpo, tiene fruta y tiene especias, y un ahumado de la barrica que le queda genial. 

  • LA BANDA DE LOS TRES SUCIOS: Y los pongo en mayúscula porque se lo merecen. Son tres hermanos que comparten un origen que los condena y a la vez los exalta. Nacen en un año malo para la vendimia, aquel 2014 de mucha lluvia que no le hace nada bien a los viñedos, y aunque su destino original era unirse en un blend de aristocracia no lograron la perfección que requiere ese linaje y quedaron fuera del sueño royal. Pero el universo es sabio, y Carola más, y en lugar de abandonarlos a la deriva como otros hubieran hecho ella los trató como diamantes en bruto y los guardó 16 meses en barricas cuidándolos con amor. Así de cool es ella, y así de cool también le salió esta banda, que es ahora la más buscada de la región. El Tramposo, Cabernet Franc mon amour. Especiado y salvaje pero con una distinción que trae de la cuna y que no puede esconder. Tiene vegetal y frutos maduros, y para mí algo de aceituna negra, pero de las griegas (si las probaron van a entender la diferencia). La madera lo redondea y le da unas notas de café tostado que te llegan al corazón. Imposible no enamorarte. Luego El Renegado, un Cabernet Sauvignon que se escapa de la ley. No tan vegetal como se da generalmente en Argentina y con una amabilidad que tampoco caracteriza a esta cepa en ningún lugar. Para probarlo sí o sí. Y último, but not least, El Contrabandista, el más rebelde de los tres. Oscuro, misterioso y fuerte a primer impacto, te atrapa de un golpe, sin endulzamientos. En boca se convierte en un remolino de sabores bien conjugados que lo ponen allá arriba entre los pocos Petit Verdot 100% varietal buenos que existen hoy en el país. Lo adopté al instante. ¿Ahora entienden la causa de mi emoción al verlos? Me estaba encontrando cara a cara con los trillizos de oro del vino actual. La etiqueta lo dice todo:SE BUSCAN VIVOS, SIN TOMAR.

  • Maldito: y cerramos con el ícono de la bodega, que como no podía ser de otro modo encierra un concepto super original. El anterior tope de gama era el Colosso, un malbec tan power como su nombre. Imaginen los mejores malbec premium de Luján de Cuyo y Valle de Uco en 24 meses de roble francés. Casi que lo pueden sentir engolocinando sus papilas, no? En Vicentín quisieron redoblar la apuesta y se les ocurrió un blend verti